Conservar los recursos naturales para desarrollarnos y desarrollarnos para conservar los recursos naturales. En el texto se hace mención a que la visión tradicional era que medio ambiente y desarrollo eran dos cuestiones antagónicas; pues se consideraba que el desarrollo implicaba necesariamente un deterioro en el ambiente, un agotamiento de los recursos y el desequilibrio natural. Sin embargo, el desarrollo sustentable defiende por el contrario que, el desarrollo económico debe ser posible bajo la premisa de la protección al medio ambiente.
La definición más utilizada de desarrollo sustentable o sostenible es: el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Una de las ideas inseparables del desarrollo sustentable es la que se refiere a que, es necesario el cambio en los sistemas de producción y de consumo, ya que es una de las causas del deterioro actual del medio.
Desde las décadas de los ochenta y noventa, el concepto de desarrollo sustentable se ha ampliado, en la medida que no sólo hace referencia a la problemática medioambiental, sino que ahora se hace referencia también hacia elementos sociales y políticos. De acuerdo con el autor la civilización industrial ha provocado el agotamiento de los recursos naturales.
En su libro el autor propone un análisis interdisciplinario del desarrollo sustentable y argumenta esto por tres razones:
1. Por la incomparable complejidad de la relación entre sociedad y naturaleza.
2. Por la urgencia, dificultad y la gravedad de la situación que exige un cambio global social en las mentalidades y en los comportamientos del mundo contemporáneo.
3. Porque este cambio hipercomplejo y dificilísimo no puede dejar de ser pensado, y muy a fondo, interdisciplinariamente, por quienes toman decisiones de interés público en todos los sectores de la administración pública de nuestro país.
Dos de las premisas sobre las que descansa este trabajo es que, en primer lugar, ante la falta de sustentabilidad de las sociedades modernas sólo la eficacia de la administración pública y la democracia pueden ofrecer alternativas de solución al deterioro socioeconómico y ambiental; y en segundo lugar, el instrumento más importante del Estado para impulsar políticas de desarrollo duradero, es la coordinación de su estructura institucional y la participación ciudadana para tomar las decisiones.
Es importante destacar que existen dos vertientes que dan vida al enfoque del desarrollo sustentable, por un lado tenemos a las vertientes de la economía que realizaron una revisión al concepto de desarrollo económico desde los años setenta; y, la que se refiere a la crítica ambientalista a la forma de vida actual, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano o la Conferencia de Estocolmo de 1972 es un ejemplo de la preocupación de la sociedad en esta materia.
La sociedad industrial y su modelo de desarrollo no solamente afectan a millones de seres humanos, sino que también, provoca graves desequilibrios en la naturaleza; por lo que es indispensable el impulso de una sociedad y economías sustentables, a través de la implementación de políticas públicas realizables. El análisis del desarrollo sustentable debe partir de una visión que integre no sólo al ámbito ecológico, sino también, al social, político y económico.
Los tres retos a lo que se enfrenta la sociedad mexicana de acuerdo con el autor son:
- Superar el nivel de desarrollo económico
- Disminuir las profundas desigualdades socioeconómicas
- Revertir o al menos detener el desarrollo del medio ambiente
El Capítulo I, se titula Pensamiento económico, Político y sistema natural. En este capítulo el concepto de desarrollo sustentable ha sido estudiado como un concepto un tanto independiente de esferas como la social o la política; sin embargo, en este capítulo se ve reflejado un esfuerzo del autor por la creación de nuevos paradigmas, tomando en cuenta las corrientes de pensamiento económico y sociológico.
Se encuentra también, un análisis sobre el concepto de desarrollo sustentable y lo que este implica: El desarrollo sustentable implica que todas las funciones ambientales permanezcan en disponibilidad operativa a lo largo del tiempo. El uso o abuso de una de estas funciones ambientales implica casi siempre sacrificar alguna otra; ejemplo, rebasar la capacidad de asimilación de la atmósfera con emisiones contaminantes nos priva del producto “aire limpio” que la naturaleza nos ofrece.[1]
Inclusive los clásicos de la economía aceptaban que la naturaleza le impone ciertos límites a los intereses del hombre. A este respecto, en el primer capítulo, se habla acerca de las aportaciones de los clásicos de la economía hasta los sociólogos, tratando de tomar sus conceptos para llevarlos hacia el análisis del desarrollo sustentable, el mismo autor lo resume de la siguiente manera: “…se parte de la base de que el movimiento medioambiental (como el movimiento obrero), lejos de se una novedad, es una consecuencia directa de la industrialización, de la dominación de la riqueza (Adam Smith), del capital (Marx), del espíritu del capitalismo (Weber) o de la división del trabajo social (Durkheim).
En el capítulo también se trata un amplio análisis sobre la definición de paradigma, en este punto se toma en cuenta a Kuhn quien lo define de la siguiente forma: “Un paradigma es lo que comparten los miembros de una comunidad científica y, a la inversa, una comunidad científica consiste en unas personas que comparten un paradigma”.
La relación medio y desarrollo es de vital importancia, para eliminar la contradicción del binomio sociedad-naturaleza, con el objetivo de proponer políticas que ayuden a garantizar el establecimiento del desarrollo sustentable como el enfoque prevaleciente en la administración pública de nuestro país. Los paradigmas y principios que se encuentran contenidos en la Agenda 21; pues su estudio y análisis es básico e indispensable para poder lograr el desarrollo sustentable.
Capítulo II. Problemática socioeconómica, ambiental e institucional. En esta parte del libro el autor destaca que es indispensable despertar en la población el interés por todos los desafíos que vivimos hoy en día; ya que sus impactos repercuten en todos y al medio ambiente en el que nos desarrollamos, esta sería una de las formas más adecuadas para poder realizar acciones que ayuden a encontrar posibles alternativas y soluciones a dichos desafíos.
En este capítulo, podemos encontrar diversos temas como la presión que ejercen los movimientos ambientales debido al uso indiscriminado de los combustibles fósiles, la salud, la calidad de vida, las dificultades económicas por las que atraviesan algunos sectores como el agropecuario, forestal o el industrial.
“El movimiento ambiental presenta demandas y se inscribe en perspectivas de cambios más globales y complejos que otros movimientos sociales con reinvindicaciones más específicas…el ambientalismo como otros nuevos movimientos sociales, busca transformar pacíficamente las relaciones de poder. Sus propósitos se enmarcan en la cultura política que lo mantiene confinada en espacios de autonomía, fuera del poder institucionalizado del Estado, para promover demandas que los partidos políticos se muestren incapaces de captar, promover y satisfacer.”[2]
Se trata el tema de los problemas ambientales, haciendo referencia a la contaminación del agua, del aire, además de hace especial énfasis en el tratamiento del desgaste de la capa de ozono y el cambio climático, de acuerdo a investigaciones del Instituto Nacional de Ecología, México se encuentra entre los doce países que emiten más CO2 a la atmósfera. Tanto el desarrollo tecnológico como el científico han propiciado una sociedad consumista-contaminante y esto pone en riesgo la propia supervivencia de los seres humanos.
El tema de los vacíos institucionales se refiere al hecho de que para los sectores de la administración pública, la dimensión ambiental no es de vital importancia, es, como el autor lo llama una tarea secundaria. Desafortunadamente algunos elementos como el institucional han sido minimizados y la realidad actual demuestra que es necesario su papel para lograr el desarrollo sustentable.
El Capítulo III. Gestión social y administración pública, gira en torno a algunos de los objetivos que México ha logrado en su esfuerzo por alcanzar el desarrollo sustentable; partiendo del estudio y análisis de los compromisos que ha adquirido a nivel internacional. Dichos avances se ven reflejados en las políticas sectoriales y en materia legislativa; además de que también están contenidos algunos comentarios sobre el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, además de que se pueden encontrar propuestas a dicho Plan.
Los enormes desafíos en materia ambiental que presenta el mundo actual propiciaron en México una respuesta institucional apropiada, durante la Conferencia de Johannesburgo, México presentó avances en sectores como el energético, turístico, salud, industria, economía, agricultura, ganadería, pesca, transporte, desarrollo social, medio ambiente y recursos naturales,
“La planificación de los aspectos ambientales para el desarrollo sustentable debe entenderse en términos generales desde el campo de la administración pública como el proceso de identificación programación y conciliación de los conflictos surgidos entre los objetivos y medios del desarrollo, por un lado, y la dinámica, las limitaciones y potencialidades de la naturaleza, por el otro.”[3]
El país aún cuenta con problemas de tipo estratégico, lo cual da pie para que se pueda seguir trabajando y esto a su vez presenta la necesidad de tratar el tema con mayor importancia de lo que se ha hecho. El autor propone que la estrategia que conlleve al desarrollo sustentable, debe tener las siguientes características: un proceso de reformas económicas y sociales, una revisión de las relaciones Estado-sociedad, una intervención protagónica de los ciudadanos y sus organizaciones, cambios institucionales y culturales que conformen un nuevo marco de valores y conductas para soportar las tensiones que, sin duda, provocará la revisión de nuestro modo de vida para evitar una catástrofe ambiental generalizada.
El desafío de los gobiernos consiste en formular estrategias que contemplen no sólo el desarrollo sustentable, sino también, el aumento del crecimiento económico y una adecuada prestación de servicios sociales. En este sentido el gobierno debe de establecer políticas que logren un equilibrio entre las necesidades económicas, el crecimiento económico y la protección al medio ambiente.
El Capítulo IV: Una estrategia de administración pública para el desarrollo sustentable, se plantea varias estrategias de tipo general[4], las cuales pueden ser de mucha utilidad para transitar al desarrollo sustentable, tanto en el ámbito interno como en el internacional. Todo aquello, a través de políticas que deben ser tomadas en cuenta principalmente por las autoridades, las organizaciones no gubernamentales y las instituciones académicas.
Como se trata a lo largo del texto, en esta parte del libro se retoma la gran relevancia de la participación social para el cumplimiento de las políticas del párrafo anterior. Como por ejemplo: “La administración para el desarrollo sustentable debe enfrentar estos problemas; su complejidad es tal que las instancias gubernamentales, hasta ahora separadas –sectorizadas- y dedicadas a atender sólo algunos de ellos, necesitan interactuar coordinadamente. Por otro lado, uno de los principales obstáculos para administrar el ambiente (natural siquiera) sigue siendo el dilema crecimiento-desarrollo, en la escala de problemas que se confronta, así como la muy convencional visión de futuro por parte de los tomadores de decisiones en las diferentes dependencias”.[5]
Además, el autor realiza un intento por introducir en el análisis una línea de acción que incluye la aplicación de indicadores de sustentabilidad; los cuales se resumen por la siguiente secuencia: Producto Interno Bruto, menos Depreciación de los activos económicos producidos, igual a Producto Interno Neto, menos Costo de agotamiento y degradación de los activos económicos y ambientales producidos, más Gastos de protección ambiental, igual a Producto Interno Ecológico.[6]
La creación de una Agenda 21 Mexicana, a través de la creación de una Comisión Nacional para el Desarrollo Sustentable, la cual servirá como el vínculo del gobierno mexicano con la Comisión de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD).
Las conclusiones a las que llega el autor son que el desarrollo es un concepto multidimensional y como tal, debe ser tratado por la administración pública para su correcta aplicación; abarca elementos económicos, humanos, ambientales, tecnológicos e institucionales.
Todo lo anterior, aunado al mayor cuidado del medio ambiente. Si bien este es un tema propio del Estado, también podemos entender que es un problema que atañe a la sociedad en su conjunto y a las organizaciones que de ella emanan; no obstante, en la sociedad mexicana la indiferencia es lo que ha prevalecido.
El reto es atender de manera sustentable las necesidades de la población actual y las generaciones futuras, la participación de los ciudadanos es un requisito indispensable en la construcción de nuevos estilos de vida, “…el objetivo del desarrollo sustentable es mejorar el nivel y la calidad de vida de la población, en la actualidad y en las generaciones futuras, el cual debe fincarse en políticas integradas, que apuntes…a la cobertura de necesidades básicas en la presente generación, la capacidad de los sistemas naturales para lograrlo y la cobertura de las necesidades de generaciones futuras.”[7]
El autor señala que el futuro de las próximas generaciones no puede depender de algunos de los recursos naturales como el petróleo, el carbón o el gas natural; pues la utilización excesiva de dichos recursos ha mostrado ya sus graves consecuencias, como el cambio climático producido por el efecto invernadero. “La escasez de recursos y exceso de desechos son el principio y fin de nuestra civilización industrial o, lo que es lo mismo, la problemática ambiental evidencia la fragilidad de nuestro modelo de desarrollo”.[8]
Cambio fundamental en la intensidad del uso de los bienes y servicios ambientales a nivel global. Además de que es necesario, dar atención al incremento de las presiones que las poblaciones en aumento ejercen sobre los recursos naturales y las capacidades productivas de sus respectivos países. En México se deben buscar propuestas del parte del Ejecutivo o Legislativo que vayan en la línea de la producción y consumo sustentable; para lo cual es indispensable la integración de políticas, no sólo económicas, sino también sociales y ambientales.
Finalmente, el autor propone la creación de un mecanismo articulador de una estrategia nacional, la cual deberá servir de foro de discusiones, entre el gobierno, la comunidad científica y los sectores productivos, en el cual se debe dar seguimiento a la Agenda 21 Mexicana y servir de enlace entre el gobierno mexicano y la Comisión Mundial de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD). De esta forma podemos observar que la política, la legislación y el sistema administrativo gubernamental son los componentes de la gestión pública; donde la sustentabilidad debe ser la norma política de gobierno.